Heavy Trash + Bloodshot Bill @ Moby Dick (24 – 03 – 2010)
Midnight Sould Serenade, la última referencia de Jon Spencer y Matt Verta-Ray, era la excusa elegida por Heavy Trash para volver a nuestra ciudad. El disco, el más comedido de los americanos hasta la fecha, podía anticipar una actuación de menor intensidad a la acostumbrada, o al menos parte de la numerosa audiencia allí reunida (sold out) era de esa opinión. Pero estamos hablando de Jon Spencer…
Por si acaso, abrió la noche Bloodshot Bill, un Elvis en pijama, sudoroso, sentado con su guitarra entre las manos y a sus pies descalzos los pedales de bombo y hi-hat que daban ritmo a su sucia versión del rock de los cincuenta. De estilo grasiento, guarro, irónico, plagado de ruidos (vocales y nasales) este “one man band” se metió en el bolsillo al público a base de una actuación interactiva, sincera y plagada simples pero efectivos cañonazos rock and roll. Do the twist all wrong, como reza uno de sus estribillos, define a la perfección esa vuelta de tuerca con la que Bloodshot Bill sacudió a los presentes mientras peinaba su tupé entre canción y canción.
Con un preámbulo tan visceral, el inicio de la actuación de Heavy Trash, por contraste, resultó algo flojo. Pero pronto emergió la bestia escénica que Jon Spencer lleva dentro, impecablemente acompañado por la guitarra de Verta-Ray y sus dos invitados en esta gira (batería y contrabajo) y aquello se fue de madre. Mezclando las raíces de la música norteamericana con ese toque punk que corre por los intestinos de Spencer, el concierto de Heavy Trash, junto con las voluntades de los presentes, comenzó a sudecer exactamente como Jon Spencer mandaba. Largas jams instrumentales, speechs reflexivos a cerca de los sentimientos más primarios, tajantes cambios de ritmo hacia ruidosos intermedios punk, estilos de antaño pasando por el rodillo Heavy Trash sin pausa, y un sinfin de yeahs y c’mons repasaban la discografía de la formación americana, obviamente centrándose en el trabajo que venían a presentar, pero sin olvidar sus dos primeros discos. Después de reclamar a la sala tocar a oscuras uno de sus temas, y ésta verse obligada a cumplir los deseos del maestro de ceremonías, o de dejarnos a todos de rodillas para cantar entre nosotros, Jon Spencer se marcó un bis de más de cuarenta minutos y sudoroso y agradecido se despedía de Madrid hasta la próxima. ¿El fin? No para Bloodshot Bill y los músicos invitados de Heavy Trash que, a los diez minutos de finalizada la actuación, sacaron dos guitarras y el contrabajo para, a pelo, cantar tradicionales americanas en la barra de Moby Dick hasta quien sabe que hora… Rock and Roll for life, hell yeah!



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