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L’Alternativa és aquesta

18-alternativa_5cm2.jpgHoy es domingo 20-N pero esta columna no va a tratar sobre las elecciones generales ni tampoco sobre el aniversario de cierto dictador que todos conocemos. Bueno, en cierta manera sí que leeréis posteriormente cosas que están relacionadas con la política y con dictaduras, pero siempre en el contexto de las películas que se han proyectado en el Festival de Cine Independiente de Barcelona, L’Alternativa.

Este año el festival cumplía 18 ediciones y la mayoría de edad le sienta de maravilla ya que su apuesta por el cine de autor, arriesgado y totalmente alejado de lo que normalmente se encuentra en las salas de cine comerciales recibe el beneplácito del numeroso público asistente. A continuación, un breve resumen de las películas que más impacto causaron sobre mis retinas:

*La dernière année (Peter Hoffman, 2011). El último año pasado en una comuna hippie que hace la vendimia en Francia, esto es, mucho compañerismo, buen rollo y bastante trabajo en el campo. El director, Peter Hoffman, utiliza el blanco y negro y graba en 18 mm para resaltar que se trata de una tarea agrícola que pertenece básicamente al pasado y que está en peligro de extinción. A pesar de la poca gente que acudió a la proyección del lunes 14, mantuvimos una amistosa charla con el director al acabar el film. Por cierto, la obra se llevaría el premio del jurado al mejor largometraje de no ficción. ¡Enhorabuena Peter!

*Ekümenopolis: ucu olmayan sehir (Imre Azem, 2011). Estambul es una ciudad sin límites y el desarrollo urbanístico (en paralelo a la especulación, como no podía ser de otra manera) también ha tenido graves consecuencias para los habitantes y el medio ambiente. Destaca de este documental turco/alemán el buen montaje y la animación del principio del film, la cual recuerda mucho a la pieza de aquí “Españistán” (narra en apenas 5 minutos todo lo que ha pasado en Estambul en los últimos 100 años hasta llegar a la crítica situación actual).

*El lugar más pequeño (Tatiana Huezo, 2011). Naturaleza exuberante en El Salvador; el bosque y la montaña como único refugio de la gente de los pueblos ante la brutalidad de los militares amparados en la dictadura centroamericana. Los testimonios, crudísimos, aparecen a través de una voz en off. Otro punto de vista sobre la guerra civil, la dictadura y la capacidad del ser humano para mirar hacia delante a pesar de las circunstancias más tristes.

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*Blue Meridian (Sofie Benoot, 2010). Este largometraje documental belga es un brutal retrato del Sur de los Estados Unidos después del paso del huracán Katrina. La directora siguió básicamente el curso del río Mississipi entrevistando a los alcaldes de los municipios de Louisiana y a sus habitantes, muchos de ellos auténticos fanáticos religiosos. No en vano las palabras más repetidas en sus respuestas son “God” (Dios) y “Jesus”. Hay episodios tan surrealistas que provocan primero estupefacción y luego sonrisa (las misas cantadas, la marching band del equipo de rugby) y también abundan lo que yo llamo “arquitecturas colapsadas” (muchos pueblos abandonados para deleite de los exploradores urbanos). Viendo Blue Meridian uno comprende por qué George Bush Jr. gobernó el país durante tantos años aunque algunos habitantes de la región no dejaban de preguntarse cómo había podido pasar eso si se supone que no estaban en el tercer mundo. En fin, así es la América profunda…

*El Premio (Paula Markovitch, 2010). Un auténtico drama asfixiante que supone una nueva mirada a la dictadura militar en Argentina. La particular relación entre una madre en estado de paranoia y su hija de siete años deviene una de las múltiples consecuencias de la situación política que se vivió en el país suramericano. En el contexto de una existencia aislada en una playa, el mayor problema llegará con una redacción de la escuela sobre el ejército. A todo esto cabría añadir una magistral interpretación de las dos protagonistas femeninas.

*Palazzo delle Aquile (Stefano Savona, Alessia Porto, Ester Sparatore, 2011). Hace un par de años estuve de turismo por Sicilia así que tenía ganas de ver este documental sobre la ocupación del ayuntamiento de Palermo por parte de 18 familias sin hogar. La reivindicación duró 30 días y pretendía la adjudicación de viviendas para todos, pero pronto surgen problemas entre los ocupantes por disputas mínimas y sorprende cómo algunos políticos locales intentan aprovecharse de la coyuntura para arañar unos cuantos votos. Después de casi dos horas de proyección (se hace un poco larga, todo hay que reconocerlo) de nuevo uno entiende cómo Berlusconi se ha mantenido tanto tiempo en el poder en Italia si a escala local ocurren episodios como éste.

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*Nostalgia de la luz (Patricio Guzmán, 2010). Este año había una sección específica del festival dedicada a Patricio Guzmán y, después de ver esta película, me arrepiento de no haber podido acudir a las otras proyecciones programadas. Nostalgia de la luz empieza como si de un documental sobre astronomía se tratara pero poco después el enfoque sobre el desierto de Atacama en Chile se hace desde una perspectiva triple: la astronómica (al ser un desierto hay pocas nubes y polución nula, con lo que las estrellas son más fácilmente contemplables), la arqueológica (los pastores pre-colombinos pasaban por allí a menudo, por tanto se han encontrado esqueletos muy antiguos y pinturas rupestres sobre las rocas) y la histórica (muchos desaparecidos durante la dictadura de Pinochet están enterrados en este desierto, donde también se puede encontrar abandonado uno de los campos de concentración más grandes del país). Personalmente no tenía ni idea de todo esto, así que aprendí muchas cosas gracias a la obra de Guzmán. El film resulta dramático por los testimonios de los represaliados (algunas mujeres todavía hoy cavan a ciegas con el objetivo de encontrar los restos de sus maridos e hijos) a la par que bello por las imágenes esplendorosas del cosmos. Excelente película y ni una butaca libre en la sala del Teatre CCCB para corroborarlo.

Siempre me gusta comentar algún aspecto que se podría mejorar de cara a las futuras ediciones, con el fin de que el Festival de Cine Independiente de Barcelona L’Alternativa no pare de crecer y de cosechar éxitos. En este caso se trata de la nula flexibilidad de los organizadores a la hora de dejar acceder a las proyecciones cuando la película ya había empezado. En un festival de estas características, donde tienen lugar sesiones de una manera continua y en diversas sedes, no creo que se acabe el mundo si alguien entra con sigilo cinco o diez minutos más tarde de que aparezca el título en la pantalla. Supongo que a los directores no les importaría ya que a ellos les interesa que sus películas se vean, aunque no sean completas al 100%.

Por lo demás, todo perfecto y espero poder presenciar la edición nº19 de L’Alternativa. Por cierto, el título de esta columna es un humilde homenaje a Ràbia Positiva, por si alguien no se había percatado.

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